Mudarse a Suiza, siguiendo las huellas
de los '60
Desconocemos los niveles de paro que se
daban en España en los años '60 del siglo pasado, cuando miles de
nuestros compatriotas decidieron empaquetar sus escasas posesiones,
organizar una mudanza con sus familias si las tenían y
marcharse a Suiza para poder trabajar. Eran tiempos
difíciles, muy pocos conocían el idioma (francés o alemán) pero
los que consiguieron salir adelante allí vieron como se podía
trabajar ganando mucho más de lo que se ganaba en España.
Cierto es que la vida era mucho más cara, pero ellos, que estaban
acostumbrados a la vida austera que llevaban aquí, mantenían un
tren de vida básico pudiendo ahorrar para volver a su país años
después.
Cincuenta años después los jóvenes
españoles que forman parte de la generación más preparada de la
historia siguen la estela que dejaron sus predecesores y se marchan a
Suiza. El motivo: en España no encuentran trabajo, y si lo
hacen, éste no es acorde con su formación. Muchos aseguran que en
ocasiones tienen que empezar desde más abajo que donde
lo dejaron en España, es decir, se ven obligados a aceptar trabajos
de menor categoría, pero con la certeza de que podrán llegar más
alto. Algunos de los expatriados por motivos de la crisis económica
aseguran que una vez en Suiza han tenido que compartir habitaciones
en pisos y albergues y trabajar como friegaplatos o camareros
mientras llegaba su gran oportunidad laboral. Pero hayan efectuado
una mudanza en toda regla o simplemente hayan cogido una
maleta para plantarse en Suiza, pocos querrían volver a un país en
el que la perspectiva laboral sigue siendo siniestra.
Y es que lejos del casi 60%
de paro juvenil que se ha constatado en España, en Suiza
cuentan tan sólo con un 9% de parados jóvenes. Un dato que anima a
cuantos deciden marcharse, animados también por los altos salarios
que se pueden percibir en un país donde es necesario hablar francés
o alemán para aspirar a un buen puesto de trabajo. Algunas de las
personas que contactaron con la consejería de trabajo española
en Berna consiguieron realizar prácticas por las que
percibieron alrededor de 2.400 euros al mes, como es el caso de
algunos arquitectos españoles que recalaron en Suiza, algunos
procedentes de otras ciudades europeas. No obstante y gracias a la
información que se ofrece en dicha consejería, son muchos los
españoles que de forma más pausada contactan primero a través de
internet con las empresas y consiguen marcharse ya con un
contrato, siendo estadísticamente estos últimos los que se
marchan con toda la familia y acaban organizando mudanzas
internacionales para disfrutar de sus pertenencias en un país
del que muchos no quieren volver.
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