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miércoles, 22 de enero de 2014

Mudarse a Suiza, siguiendo las huellas de los '60

Mudarse a Suiza, siguiendo las huellas de los '60

Desconocemos los niveles de paro que se daban en España en los años '60 del siglo pasado, cuando miles de nuestros compatriotas decidieron empaquetar sus escasas posesiones, organizar una mudanza con sus familias si las tenían y marcharse a Suiza para poder trabajar. Eran tiempos difíciles, muy pocos conocían el idioma (francés o alemán) pero los que consiguieron salir adelante allí vieron como se podía trabajar ganando mucho más de lo que se ganaba en España. Cierto es que la vida era mucho más cara, pero ellos, que estaban acostumbrados a la vida austera que llevaban aquí, mantenían un tren de vida básico pudiendo ahorrar para volver a su país años después.

Cincuenta años después los jóvenes españoles que forman parte de la generación más preparada de la historia siguen la estela que dejaron sus predecesores y se marchan a Suiza. El motivo: en España no encuentran trabajo, y si lo hacen, éste no es acorde con su formación. Muchos aseguran que en ocasiones tienen que empezar desde más abajo que donde lo dejaron en España, es decir, se ven obligados a aceptar trabajos de menor categoría, pero con la certeza de que podrán llegar más alto. Algunos de los expatriados por motivos de la crisis económica aseguran que una vez en Suiza han tenido que compartir habitaciones en pisos y albergues y trabajar como friegaplatos o camareros mientras llegaba su gran oportunidad laboral. Pero hayan efectuado una mudanza en toda regla o simplemente hayan cogido una maleta para plantarse en Suiza, pocos querrían volver a un país en el que la perspectiva laboral sigue siendo siniestra.

Y es que lejos del casi 60% de paro juvenil que se ha constatado en España, en Suiza cuentan tan sólo con un 9% de parados jóvenes. Un dato que anima a cuantos deciden marcharse, animados también por los altos salarios que se pueden percibir en un país donde es necesario hablar francés o alemán para aspirar a un buen puesto de trabajo. Algunas de las personas que contactaron con la consejería de trabajo española en Berna consiguieron realizar prácticas por las que percibieron alrededor de 2.400 euros al mes, como es el caso de algunos arquitectos españoles que recalaron en Suiza, algunos procedentes de otras ciudades europeas. No obstante y gracias a la información que se ofrece en dicha consejería, son muchos los españoles que de forma más pausada contactan primero a través de internet con las empresas y consiguen marcharse ya con un contrato, siendo estadísticamente estos últimos los que se marchan con toda la familia y acaban organizando mudanzas internacionales para disfrutar de sus pertenencias en un país del que muchos no quieren volver.

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